Madrugadores ♥

E.mail(:

cinta_gds@hotmail.com

Lo que nunca fuimos.

Os dejo el blog de una amiga, ¡seguidla anda, es bastante buena escribiendo! :D ♥
Gracias, ¡un abrazo! <3

26.3.12

Bloggers ♥
Por motivos personales se cambia el blogg.
http://viviendolaexcepción.blogspot.com
Dejaré este abierto igualmente, sobre todo porque algunas personas me han dicho que no lo cierre, el caso es que aquí dejaré de publicar.
Un beso enorme a todos/as ♥

20.3.12

Esa vida que jamás será la nuestra.

Sabes que tú y yo jamás tendremos esa vida que algunos tienen. Esa de despertarnos por la mañana en la misma cama, despertarnos a besos el uno al otro, despertarnos con ganas de comernos el mundo, empezando por la cama. Esa vida en la que tú me regalas flores y me llevas a pasear dejando que yo te sorprenda con un vestido precioso. Esa vida en la que las noches sin luna son más bonitas, y tú me llevas a cenar. Esa vida en la que cocinas y lo dejas todo hecho un desastre, y llego yo, y me río. Esa vida en la que los rincones de la ciudad más escondidos y donde no llega la luz son también los más bonitos. Esa vida en la que me muera de frío pero no importe porque tú me dejas tu jersey. Esa vida en la que me das un beso en la frente cuando me siento mal, y me apartas el pelo de la cara para secarme las lágrimas cuando lloro. Esa vida en la que dos personas se encuentran después de mucho tiempo y construyen una vida juntos. Esa vida que realmente deseo tener alguna vez con la persona a la que quiero, y si es contigo, mejor.



19.3.12

El desorden y la perfección también se pueden enamorar.

Sabes que yo nunca he sido del todo perfecta. De hecho, jamás me he acercado al concepto general de perfección. He intentado serlo varias veces. He intentado desechar esas manías que vuelven loco a cualquiera. Como, por ejemplo, escribir en los márgenes del libro o mirarme las uñas cuando me siento observada. Y ahora me doy cuenta de que es el mayor error que he cometido. Por mucho que intente cambiarlo, yo seguiré siendo la chica que te echa de menos, y que, cuando esto va a más, cierra muy fuerte los ojos y piensa en ti, te imagina cerca, e incluso puede sentirte, sí, yo soy así. Soy la chica a la que se le desbordan las lágrimas de los ojos cuando empieza a recordar y se inunda de nostalgia. Y tú, siendo completamente distinto. No nos parecíamos en nada y conseguimos ser uno. Tú tan de ciencias y yo tan de letras. Yo, que lloro al recordar, y tú que sueles decir que ni siquiera recuerdas. Aunque yo sé que no es así, yo sé que tú también recuerdas, y, aunque no aparezcan lágrimas por tu cara, sé que es porque tú te haces el duro y aguantas para no llorar. Yo aquí, escribiendo tonterías, y tú ahí, esforzándote en mates para llegar a ser un gran médico. Tú jamás fuiste de los que aprobaban los exámenes de verbos, tú sacabas dieces en los de física. Yo era todo lo contrario. Yo no era así, yo, simplemente, escribía, y hablaba como pocas lo hacen, e incluso lloraba cuando leía palabras preciosas. Yo sé que tú jamás has llorado con un libro, y que jamás lo harás. Yo sé que a ti te gustan las matemáticas porque son seguras, porque solo pueden ser de una forma, porque son perfectas. Eso que jamás llegaré a ser yo. Y, a pesar de que a mí me gusten las letras porque me hacen sentir el desorden, me gustaste tú, ciencias puras, pura perfección,  y creo que es por el simple hecho de que en realidad tú eres un desordenado, un loco, un inconsciente, un temerario, aunque no lo sepas admitir.


16.3.12

Call me.

No me llames si no es para decirme que me echas de menos, que estos meses sin mí han sido los peores de tu vida. No me llames si no es para decirme que me quieres más que a cualquier cosa. No me llames si no es para decirme que soy especial y que todos los días escuchas esa canción que te recuerda a mí. No me llames si no es para decirme que te mata tener mi número en la agenda y no poder llamarme, que te encanta oír mi voz. No me llames si no es para decirme que echas de menos las risas, las veces que decía tonterías y todos los besos. No me llames si no es para decirme que quieres estar conmigo dando un paseo por Cádiz, aunque sea de compras. No me llames si no es para decirme que te preocupas por mí y que quieres que estudie para poder salir en vacaciones. No me llames si no es para decirme que pase lo que pase y digan lo que digan vas a estar siempre conmigo. No me llames si no es para decirme que quieres volver a ser los de antes. No me llames si no vas a decir nada de esto, que solo es hacernos daño.



13.3.12

Mucha apariencia y faltan sonrisas.

Llegará un día en el que haga buen tiempo y mucho sol, te levantes con una sonrisa y se la muestres al mundo. Un día en el que un martes trece no te juegue malas pasadas. Un día en el que desaprendas todo aquello que aprendiste sobre complejos y aprendas todo lo que necesitabas aprender. Un día en el que te des cuenta de que eres como eres y te tienes que gustar, y a quien no le guste ¡que no mire! Un día en el que le veas y no sientas nada. Un día en el que te comas un donut de chocolate por lo bien que te ha salido un examen. Un día en el que decidas que los sueños son para cumplirlos. Un día en el que te des cuenta de que las cosas importantes son las que están detrás de la piel.


12.3.12

Consigue lo que quieres, cueste lo que cueste.

Que no quería admitir que al conocerle se había vuelto débil. Que esa reputación de chica fuerte que se había ganado entre los que no la conocían se había desvanecido. No quería darse cuenta de que rara vez había querido tanto. Se convencía de que el tiempo lo cura todo y de que un clavo saca a otro clavo. No quería admitir que se miraba al espejo y no se veía a ella, bueno, a la ella de antes. Ahora solo veía a una niña tonta con el corazón roto pintándose los labios esperando a que a alguien le llamaran la atención. Solo quería darse cuenta de que no le echaba de menos a él, que solo echaba de menos ser la más bonita, aunque tal vez no fuera así. Solo quería que la gente viera a la misma chica de siempre, a la de "si te he visto no me acuerdo", a la de "soy más fuerte que todo esto" y a la de "que el den, hay muchos más". Decía que ya solo le importaba que saliera el sol por las mañanas y que le doliera la cara de tanto reírse. Aunque está claro que había algo más. Últimamente hablaba utilizando términos como "quizás", "puede", "tal vez", " a lo mejor", o, el que más había odiado en toda su vida: "no lo sé". Y eso no era común. Ella lo tenía casi todo planeado. Tenía sus horarios y sus propias normas, y odiaba los cambios repentinos. Hasta que apareció él, cambiando repentinamente sus horarios, su forma de pensar, rompiendo sus esquemas. A estas alturas ya no sabía si odiar o amar noviembre. Cada noviembre recibía regalos pero también recuerdos, que le sabían a poco y a nostalgia. Pasaba un invierno difícil y se acercaba la primavera que jamás vivirían. Ella solo quería forzarse una sonrisa y creérsela, pero solo conseguía lo primero. Ella no admitía todo eso que le estaba pasando. Simplemente pensaba que no volvería a pedirse perdón, pero lo hacía cada noche, repasándolo todo, buscando aquel fallo, aquella metedura de pata que destrozó todo. Dándole vueltas a las cosas hasta que se quedaba dormida, y a la mañana siguiente todo igual. Solo quería ser la misma.



8.3.12

Te perdí, y no te perderé.

Que ya me da igual todo. Que me da igual que no salga el sol si te pasas toda la noche conmigo. Que me da igual que haga mucho frío si tú estás para dejarme tu sudadera azul. Que me da igual que nos enfademos si luego lo vamos a arreglar. Que me da igual tener que despedirme de ti cuando me acompañas a casa por a noche si es con muchos, muchos besos. Que me da igual no tener nada si tengo tus manos. Que me da igual que se acabe el mundo si acaba cuando yo esté a tu lado. Que me da igual llorar si tú me secas las lágrimas. Que me da igual que todo vaya mal si tu me dices que todo va a salir bien. Que me olvido del mundo cuando estoy contigo. Que a tu lado un infinito se queda muy corto. Que me dan igual todas esas pavas tan guarras. Que me da igual no poder verte una semana si luego te voy a tener un día entero para mí sola. Que me da igual que tengamos días malos, porque vamos a tener tres mil días buenos. Que me da igual todo lo que no tenga que ver con nosotros. Eso sí, solo me da igual si estoy contigo.

6.3.12

Prométeme que todo saldrá bien.

Sentir que el cielo se viene abajo. Que tus ganas bajan hasta el subsuelo. Que ya no tienes razones ni para levantarte por las mañanas. Que todos los esfuerzos que has hecho no están sirviendo para nada. Que no existe un maquillaje tan grueso como para no dejar pasar los sentimientos. Que te decepcionas por momentos. Pero darte cuenta de que no hay que rendirse, de que el principio es lo más difícil. De que cuando te caigas tienes que levantarte y seguir intentándolo, dos, tres, cuatro o mil veces, hasta conseguirlo. Hasta conseguir lo que quieres. De que cada vez que te caigas habrá alguien para recogerte, para darte un abrazo, para secarte las lágrimas, para prometerte que va a estar siempre contigo. Forzarte una sonrisa por las mañanas y creértela. Hacer el último esfuerzo y llenarte de ese presentimiento de que todo va a salir bien.

4.3.12

Que tal vez, lo empieces a superar.

Mirar atrás y darte cuenta de que, a pesar de todo lo que viene ahora, todo aquello mereció la pena. Mereció la pena realmente. Darte cuenta de que no cambiarías esos días por nada del mundo. Pasar por esa playa y sonreír, a pesar de que todo aquello se haya marchado. Si pudiera volver a repetir, lo haría sin pensármelo dos veces. Repetiría aquel noviembre todas las veces que pudiera. Mirar atrás y darte cuenta de que lo echas de menos. Pero ahora las cosas están como están y ya nadie te dedica a canción mas hermosa del mundo. Que aunque eso se acabó te alegras porque lo has vivido, y te das cuenta de que volverás a ser la razón de la sonrisa de algún chico. Que el mundo no se acaba porque ahora sean solo recuerdos. Que la vida sigue, como siguen todas las cosas que no tienen mucho sentido, y tú sigues con ella. Y es mejor seguir con una sonrisa, se hace todo más fácil.

29.2.12

Diecinueve días y quinientas noches.

Que no sé cómo volví a pensar en esa tarde. En ese beso tonto, que tanto tiempo llevábamos buscando. En la historia que se escribió a partir de ese beso. En todas las tardes con ganas. En todas las mañanas con razones para comerse el mundo. Que no hay día que no me acuerde de esa playa, de los besos al atardecer, de tu forma de mirarme, de tu sudadera azul, de tu camiseta verde, de tus palabras.
Tú me enseñaste que el mayor lujo es poder vivir mi vida con quien yo elija.Tú me enseñaste a ver el mundo con tus ojos, y yo ni siquiera logré enseñarte el mío, tal vez porque mi mundo tiene muy poco que ver con el tuyo.
Tal vez algún día pueda enseñarte que cuando uno no tiene esperanzas siempre queda una esperanza, porque siempre pasa algo que no esperas que suceda alguna vez, por ejemplo tú, que no estabas en mis planes, ni en mis esperanzas, ni si quiera estabas donde se suponía que tenías que estar.
Te escribo en el puñado de palabras que nos separaron, en los quince segundos que tardé en leerlas, en todo el tiempo que me está costando asimilarlas.